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En defensa de los caminos tradicionales. el Mar 17 Ago 2010, 23:08
Diego

Administrador

Buscando sobre el tema he encontrado esto,
es un poco largo pero creo que merece la pena,
un saludo.
El pasado 10 de mayo Ecologistas en
Acción presentó a la opinión pública el “Manual para la defensa de los
caminos tradicionales”, cuya elaboración está motivada por los graves
problemas que aquejan a los caminos públicos (ocupaciones, usurpaciones,
cerramientos), y la necesidad de difundir un conjunto de conocimientos y
herramientas, que posibiliten que haya un mayor número de grupos y
personas que trabajen en favor de los mismos.
La red de caminos tradicionales del Estado español posee
algo más de 500.000 km de longitud, de los que 125.000 corresponden a
vías pecuarias, 5.764 a plataformas de ferrocarril en desuso, algo más
de 150.000 a caminos construidos por el antiguo Instituto de Reforma y
Desarrollo Agrario, unos 80.000 a caminos vecinales, más de 40.000 a
caminos forestales, y el resto a otras tipologías de caminos (rurales,
asociados a las motas de cortas de ríos, a conducciones de agua potable,
etc.). A estos kilómetros hay que sumarles los de las servidumbres del
dominio público hidráulico, más de 46.000 km en cauces fluviales
principales, servidumbres de tránsito del dominio público marítimo
terrestre, 7.880 km, y los correspondientes a la servidumbre de acceso
al mar. Estas servidumbres, aunque no encajan bien en el concepto de
camino tradicional, tienen problemas similares a los caminos, y
funcionan como ejes lineales que nos permiten el acceso a los cursos de
agua y al litoral, para bañarnos, pescar, contemplar la naturaleza,
pasear, etc.
Caminos históricos
Para animar al lector a que se involucre en la defensa
de los caminos tradicionales, el Manual dedica un epígrafe a poner
ejemplos de caminos tradicionales de interés histórico y cultural de las
distintas Comunidades Autónomas del Estado español. Algunos de los
ejemplos aportados son: el camino de acceso a la ermita de la Virgen de
la Piedad (Torrelaguna) y La Senda del Correo (Prádena del Rincón-Puebla
de la Sierra), en la Comunidad Castellana de Madrid; los caminos de
acceso al pico Veleta, en Sierra Nevada, para conseguir y transportar
hielo a Granada; los caminos de los Contrabandistas (pirineo Aragonés);
la Trocha Real del Puerto de Candeleda (Castilla y león); los caminos de
la Serra de la Tramuntana (Islas Baleares); los caminos carreteros, de
herradura, sendas y veredas de la isla de Gran Canaria; los caminos de
servicio de tres importantes canales castellanos (Canales de Castilla y
del Henares y Real Acequia del Jarama); y el Camino de Santiago.
Respecto a las plataformas de ferrocarril en desuso el
libro enumera y describe un cierto número de ellas, con el objeto de
mostrar el interés y potencialidades de los 5.764 kilómetros de líneas
férreas en desuso que existen, junto con sus 954 estaciones y apeaderos,
501 túneles y 1.070 puentes y viaductos.
Por último, se dedica un extenso capítulo a las vías
pecuarias, centrándonos en informar al lector de la variedad de nombres y
anchos que tienen éstas en las distintas Comunidades Autónomas, aspecto
bastante desconocido por el gran público. Así, y mientras que en los
territorios pertenecientes a la antigua Corona de Castilla (León,
Andalucía, Extremadura y Castilla) y en la actual Comunidad Foral
Navarra, los anchos de las vías pecuarias están muy reglados, en los
territorios que formaron parte de la Corona de Aragón (Aragón, Cataluña y
País Valenciano), no hay uniformidad en las medidas. En estos
territorios no existe la precisa definición castellana y navarra sobre
anchuras, aunque se observa una tendencia a establecer medidas en torno a
los 20 y los 40 m, asimilables a las veredas y cordeles de Castilla.
Además, se distinguen las vías de más importancia, de uso
presumiblemente trashumante, añadiendo los calificativos de mayor (para
el caso de los ligallos) y de real (para pasos y assagadors).
Y para que no piense el lector que los únicos caminos
ganaderos que existen son las vías pecuarias, el Manual hace mención de
los de Asturias, las Derecheras de Cantabria, las sendas ganaderas de
Gran Canaria y los caminos ganaderos del País Vasco.
Comunicación, ocio y conservación
Algunos lectores se preguntarán el por qué de este
esfuerzo por defender los caminos tradicionales de carácter público y
las servidumbres de ríos y costas, y si éstos sirven para algo. El por
qué nos empeñamos en defender su existencia, cuando su función original
ha desaparecido o disminuido. Es ésta una postura romántica, egoísta, o
es que realmente el interés de caminos y servidumbres públicas aconseja
su prudente cuidado y gestión.
En el Manual se demuestra que los caminos tradicionales
siguen siendo uno de los soportes básicos para las comunicaciones del
mundo rural, para poder transitar de otra forma (sin coche) por el
territorio, constituyen espacios para el desarrollo de un importante
número de actividades económicas vinculadas al sector primario (empresas
ganaderas y agrícolas que necesitan los caminos para mover su ganado,
acceder a sus predios de labor, etc.) y de servicios (excursiones a pie,
en bicicleta y a caballo). En el caso de las servidumbres públicas, su
existencia permite la libertad de movimientos de los ciudadanos y
ciudadanas hacia las riberas de los ríos y a los espacios costeros, en
el marco de los usos que se permiten en sus respectivas leyes.
Pero vamos a profundizar un poco más en los usos, porque
es aquí donde está la posibilidad de mejorar la situación de caminos y
servidumbres públicas. En primer lugar hay que señalar los usos
tradicionales como el movimiento de ganado, maquinaria agrícola,
aprovechamiento de frutos (palmitos, algarrobas, etc.); romerías, como
la de la Virgen del Rocío, en donde los romeros aprovechan tramos de
doce vías pecuarias de Sevilla y Huelva, la de la Virgen de La Alarilla,
en Fuentidueña de Tajo (Madrid), que utiliza 5 km de la Cañada Real
Soriana, o la bajada de la rama desde el Valle de Tamadaba hasta Agaete
(Gran Canaria), utilizando el camino que une Tamadaba-San Pedro y Los
Berrazales, relacionado con el ancestral rito de origen aborigen de las
harimaguadas.
Dentro de este primer bloque de usos no podemos olvidar
los vinculados a las labores de vigilancia de agentes forestales y
ambientales, y policías de todo tipo, y cuando se trata de los caminos
de acequias y canales, las de los servicios de vigilancia y cuidado de
estas infraestructuras hidráulicas.
Un segundo bloque de usos está relacionado con el ocio y
recreo, que son los que con mayor intensidad se están desarrollando hoy
día en los caminos tradicionales, y que se centran en paseos por la
naturaleza, senderismo, cicloturismo, cabalgada, interpretación del
paisaje. Usos que, incluso, se regulan desde legislaciones específicas
como las de vías pecuarias (Ley 3/95, de 23 de marzo y Ley 8/1998, de 15
de junio de la Comunidad madrileña) o de espacios naturales (Ley 8/1991
de 10 de mayo de espacios naturales de Castilla y León), por poner
algunos ejemplos.
Un dato importante con relación a este bloque de usos es
que en septiembre de 1999 20.000 km de Senderos de Gran Recorrido (GR)
habían sido señalizados ya en Estado español, apoyándose en caminos
tradicionales, caso del GR-13, Cañada Real de los Roncaleses (Navarra);
GR-10, Cañada Segoviana, y GR-124, la Senda Real (Comunidad Castellana
de Madrid, promovido por Ecologistas en Acción); GR-41, Vereda del
Vaquerizo (Huelva); GR-89, caminos de sirga del Canal de Castilla; etc.
Para finalizar este bloque de usos no podemos dejar de
mencionar las plataformas de ferrocarril en desuso que por su escasa
pendiente (no superior al 3%) permiten que no sólo los senderistas,
cicloturistas y los amantes de los équidos desarrollen sus actividades,
sino que los minusválidos físicos puedan ir con sus sillas de ruedas y
gozar del entorno por donde discurren estos soportes.
El tercer y último bloque de usos está relacionado con
la conservación y gestión del medio natural. Hemos de tener en cuenta
que algunos caminos sirven de franjas de conexión entre el mundo urbano y
el medio rural; otros cumplen la función de corredores biológicos entre
enclaves naturales, y cuando circundan el perímetro de espacios
naturales se comportan como franjas de amortiguación de impactos. Estos
usos, que son más propios de las vías pecuarias por su considerable
anchura, se encuentran regulados en normativas relativas al medio
natural, Ley de Espacios Naturales Protegidos del País Valenciano, o de
vías pecuarias, Ley 8/1998, de 15 de julio de la Comunidad de Madrid y
Ley 3/95, de 23 de marzo (estatal).
Siguiendo con este grupo de usos no podemos olvidar que
muchos caminos tradicionales discurren paralelos a cursos de agua, por
lo que el dominio público-hidráulico y su servidumbre, así como el
camino, se superponen o discurren juntos, creándose franjas de suelo
público de gran interés para la mejora de los ecosistemas de ribera. Los
caminos tradicionales también pueden contribuir al incremento de la
cubierta vegetal si se potenciara su reforestación (uso regulado en las
normativas relativas a vías pecuarias), siempre y cuando no se generen
tensiones con el uso principal de éstos.
En ocasiones lo que interesa es que se mantenga la
vegetación natural que se ha desarrollado sobre el camino tradicional,
ya que ésta puede constituir el último reducto de vegetación autóctona,
tratarse de especies vegetales singulares, servir de hábitat para la
fauna, y en zonas de caza comportarse como refugios para la fauna
cinegética. De hecho el Catálogo Valenciano de vías pecuarias de interés
natural incluye algunos de estos caminos pastoriles, por albergar
árboles singulares o microrreservas de flora, caso de la vía pecuaria
que discurre por las lomas del Cap de Les Hortes (Alicante). Otro
ejemplo lo tenemos en el sur de Castilla, donde la Junta de Comunidades
de Castilla-La Mancha ha procedido a realizar un cerramiento de la única
población conocida del jaguarzo Helianthemum polygonoides, la cual se
encuentra en una vía pecuaria albacetense que discurre por el Saladar de
Cordovilla.
Por último, señalar las servidumbres ligadas a las
costas y ríos, las cuales combinan las tres tipologías de usos a los que
nos hemos referido, ya que nos permiten acceder a estas masas de agua
para, como ya hemos indicado, bañarnos, pescar, pasear, contemplar la
naturaleza, labores de vigilancia, salvamento, etc.
Nuevos usos
Pese a los problemas que poseen los caminos
tradicionales y los dominios/servidumbres públicas, existen numerosas
iniciativas de particulares, organizaciones no gubernamentales, así como
de las administraciones públicas, que tratan de buscar soluciones y dar
nuevos usos a los caminos para asegurar una protección más eficaz de
éstos. En el Manual hemos seleccionado algunas de ellas, aportando datos
del por qué de la iniciativa, quién la lidera, las Administraciones
públicas, particulares y organizaciones no gubernamentales involucradas,
las inversiones que genera, así como el empleo estable o temporal que
crean, para que veamos con claridad que los caminos tradicionales están
generando riqueza, y creando empleo y empresas.
Las iniciativas vinculadas con las Administraciones
públicas están relacionadas con la aprobación de normativas, de las que
ya hemos dado cumplida cuenta; la elaboración de inventarios (Hellín,
1998 –Albacete–) y planes de recuperación de caminos (Regis –Gran
Canaria–, El Camino de El Cid –potenciado por las ocho provincias por
las que discurren los 947 km de la ruta que llevó a este castellano a su
exilio en Valencia–); recuperación de calzadas romanas que a su vez son
caminos o vías pecuarias (vía romana nº XXIV –Galapagar/La Fuenfría,
Madrid–, que se apoya en el Camino Viejo de El Escorial y la Cañada del
Toril); recuperación de los caminos que sirven de soporte al Camino de
Santiago; etc.
Con relación a las plataformas de ferrocarril en desuso
destaca el proyecto Vías Verdes del Ministerio de Medio Ambiente, que
comenzó su andadura en 1992 y cuyo objetivo es la conversión de estas
plataformas en soportes para el uso recreativo. De 1992 a 1998 se han
acondicionado, al menos parcialmente, 13 plataformas y otras 10 estaban
en periodo de ejecución, con una inversión cercana a los 3.200 millones
de pesetas y 450 kilómetros recuperados. Desde octubre de 1998 hasta
junio de 1999 se estaban acondicionando otros 100 km, con un presupuesto
de más de 600 millones de pesetas.
Por lo que a las vías pecuarias se refiere hay que
mencionar el proyecto de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha
para aprovechar turísticamente 207 km de la Cañada Real de Los Chorros a
su paso por 25 municipios de la provincia de Cuenca. En la de Castilla y
León se está procediendo al inventario de tres tipos de corredores
ecológicos, vías pecuarias, riberas y montes de utilidad pública,
mientras que en la Comunidad Castellana de Madrid, el gobierno autónomo
ha procedido a la eliminación de 200 ocupaciones ilegales existentes en
la Cañada del arroyo Tejada (Colmenar Viejo) y a la elaboración de un
Plan de Actuación de Vías Pecuarias (1997).
La defensa del dominio público hidráulico y costero, y
sus servidumbres asociadas, la tiene encomendada el Ministerio de Medio
Ambiente, una de cuyas tareas principales es la de deslindar ambos
dominios, lo que permite discernir con claridad sus servidumbres
públicas (hidráulica y de tránsito y acceso al mar).
En el grupo de iniciativas de organizaciones no
gubernamentales hay que destacar el proyecto Eurovelo, de la Federación
de Ciclistas Europeos, con el respaldo de la Comisión Europea, De Frie
Fugle y Sustrans. El proyecto trata de crear una red transeuropea de
grandes rutas ciclistas que en territorio español se apoyará en
plataformas de ferrocarril en desuso, vías pecuarias, caminos de
servicio de canales, etc. Otra iniciativa, El Camino de España,
promovida por la Asociación de los Caminos Históricos de España, con
sede en Logroño (La Rioja), trata de crear un itinerario cultural,
histórico, turístico y deportivo entre Asturias y Granada, apoyado en
caminos tradicionales.
Por lo que respecta a los grupos ecologistas y
conservacionistas, así como asociaciones de defensa de las vías
pecuarias y de la ganadería extensiva, destacan las numerosas marchas
reivindicativas en defensa de caminos y dominios públicos hidráulico y
costero y sus servidumbres, denuncias de ocupaciones ilegales, juicios,
participación en los procesos de información pública de deslindes y
concesión de ocupaciones, y elaboración de publicaciones divulgativas.
En este sentido hay que destacar la Queja presentada en
1992 por Ecologistas en Acción ante el Defensor del Pueblo del Estado
español, por el mal estado en que se encuentran las vías pecuarias, y el
recién firmado convenio entre la Associació d´Amics dels Camins
Ramaders con la Diputación de Barcelona (junio de 1999), para realizar
el inventario y descripción de la red de vías pecuarias en la región
metropolitana de Barcelona, como red de conectadores ecológicos entre
los espacios naturales incluidos en el proyecto Anillo Verde.
Por último no podemos olvidarnos del proyecto 2001, del
Fondo Patrimonio Natural Europeo-Fundación 2001-Global Nature, que
durante varios años ha estado movilizando un rebaño de ovejas merinas
por las vías pecuarias del occidente peninsular, pasando por la ciudad
de Madrid, lo que ha dado un fuerte impulso a la recuperación de los
caminos pastoriles en todo el Estado. Otra asociación vinculada a la
defensa de las vías pecuarias, el Concejo de la Mesta, ha recogido la
antorcha del proyecto 2001 para seguir movilizando cabañas de ganado
trashumante, una de las cuales sigue pasando por la villa de Madrid,
allá por el mes de octubre.
Esperamos que la información e ideas aportadas en el
Manual, ayuden a las amigas y amigos de caminos y servidumbres públicas a
defenderlos mejor, y estimule a los indecisos a involucrarse en la
defensa de este interesante y necesario patrimonio público.
Hilario Villalvilla es miembro de Ecologistas en Acción. El Ecologista nº22
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Marco jurídico de los caminos
Un aspecto que muy cuidado en el Manual es el referido
al marco jurídico de caminos y servidumbres, al objeto de que los
ciudadanos conozcan la legislación que les afecta. En primer lugar hay
que señalar que la mayor parte de los Estatutos de Autonomía de las
Comunidades Autónomas del Estado, en el título relativo a las
competencias, hacen mención expresa a los caminos públicos,
estableciendo con precisión que esta materia es competencia exclusiva de
cada Comunidad, siempre y cuando el itinerario de los mismos discurra
de forma íntegra por su territorio.
La regulación de los caminos públicos por parte de la
legislación autonómica es desigual, fragmentaria y dispersa,
encontrándose disposiciones en normas que regulan materias diversas: Ley
10/1994, de 4 de julio, de Ordenación del Territorio y Urbanismo de
Navarra; Ley 9/1990, de 28 de diciembre, de Carreteras y Caminos de
Castilla-La Mancha, y Decreto 162/95 de 24 de octubre sobre la libre
utilización de los caminos y vías de uso público en terrenos sometidos a
régimen cinegético especial; Ley 10/1998, de 9 de julio, de Patrimonio
Histórico de la Comunidad de Madrid, que protege a los caminos
históricos con más de cien años de antigüedad; en el País Valenciano la
Ley de Carreteras regula los caminos públicos aptos para el tráfico
rodado, integrando a éstos en el sistema viario, y creando una Red de
Caminos de Dominio Público, mientras que otros tipos de caminos públicos
se regulan en la legislación de Montes y de Espacios Naturales; etc.
En el caso concreto de los caminos vecinales, rurales,
pistas forestales en montes pertenecientes a entidades locales y de
concentración parcelaria (caminos locales), la gestión de los mismos es
competencia municipal, aunque basada en la legislación del Estado y de
las Comunidades Autónomas. Tres son los textos articulados que debemos
conocer: la Ley 7/1985, de 2 de abril, Reguladora de las Bases de
Régimen Local; el RDL 781/1986, de 18 de abril, por el que se aprueba el
Texto Refundido de Régimen Local; y el Reglamento de Bienes de las
Entidades Locales (RD 1372/1986, de 13 de junio).
También encontramos regulaciones de los usos de los
caminos en las normativas relativas a la circulación y práctica de
deportes con vehículos a motor en terrenos forestales y áreas de interés
natural, que tienen aprobadas algunas Comunidades Autónomas.
Las vías pecuarias cuentan con una legislación propia,
la Ley 3/95, de 23 de marzo, y sus desarrollos autonómicos: Decreto
143/1996, de 1 de octubre, de Extremadura (Reglamento); Ley Foral
19/1997, de 15 de diciembre, de Navarra; Decreto 3/1998, de 9 de enero,
de La Rioja (Reglamento); Ley 8/1998, de 15 de junio, de la Comunidad de
Madrid; y Decreto 155/1998, de 21 de julio de Andalucía (Reglamento).
No obstante lo anterior, no podemos olvidar que desde normativas
sectoriales relacionadas con la conservación de la naturaleza también se
establecen criterios protectores de las vías pecuarias, caso de la Ley
9/1999, de 26 de mayo, de Conservación de la Naturaleza de Castilla-La
Mancha; Ley 11/1994, de 27 de diciembre, de la Generalitat, de Espacios
naturales protegidos del País Valenciano; o de la Ley 9/1995, de 28 de
marzo, de Medidas de Política Territorial, Suelo y Urbanismo de la
Comunidad madrileña.
Los terrenos por donde discurren las plataformas de
ferrocarril en desuso, y sus inmuebles asociados, tienen su regulación
específica en los Reales Decretos 1480/1989, relativo a RENFE, y
719/1990, relativo a FEVE, sobre realización del inventario y
clasificación jurídica de los bienes adscritos a estas compañías
ferroviarias.
Para finalizar estas breves pinceladas sobre
legislación, hay que señalar que el dominio público hidráulico y el
marítimo-terreste, con sus servidumbres asociadas, están tutelados en la
Ley 29/1985, de 2 de agosto, de Aguas, y la Ley 22/1988, de 28 de
julio, de Costas.
es un poco largo pero creo que merece la pena,
un saludo.
El pasado 10 de mayo Ecologistas en
Acción presentó a la opinión pública el “Manual para la defensa de los
caminos tradicionales”, cuya elaboración está motivada por los graves
problemas que aquejan a los caminos públicos (ocupaciones, usurpaciones,
cerramientos), y la necesidad de difundir un conjunto de conocimientos y
herramientas, que posibiliten que haya un mayor número de grupos y
personas que trabajen en favor de los mismos.
La red de caminos tradicionales del Estado español posee
algo más de 500.000 km de longitud, de los que 125.000 corresponden a
vías pecuarias, 5.764 a plataformas de ferrocarril en desuso, algo más
de 150.000 a caminos construidos por el antiguo Instituto de Reforma y
Desarrollo Agrario, unos 80.000 a caminos vecinales, más de 40.000 a
caminos forestales, y el resto a otras tipologías de caminos (rurales,
asociados a las motas de cortas de ríos, a conducciones de agua potable,
etc.). A estos kilómetros hay que sumarles los de las servidumbres del
dominio público hidráulico, más de 46.000 km en cauces fluviales
principales, servidumbres de tránsito del dominio público marítimo
terrestre, 7.880 km, y los correspondientes a la servidumbre de acceso
al mar. Estas servidumbres, aunque no encajan bien en el concepto de
camino tradicional, tienen problemas similares a los caminos, y
funcionan como ejes lineales que nos permiten el acceso a los cursos de
agua y al litoral, para bañarnos, pescar, contemplar la naturaleza,
pasear, etc.
Caminos históricos
Para animar al lector a que se involucre en la defensa
de los caminos tradicionales, el Manual dedica un epígrafe a poner
ejemplos de caminos tradicionales de interés histórico y cultural de las
distintas Comunidades Autónomas del Estado español. Algunos de los
ejemplos aportados son: el camino de acceso a la ermita de la Virgen de
la Piedad (Torrelaguna) y La Senda del Correo (Prádena del Rincón-Puebla
de la Sierra), en la Comunidad Castellana de Madrid; los caminos de
acceso al pico Veleta, en Sierra Nevada, para conseguir y transportar
hielo a Granada; los caminos de los Contrabandistas (pirineo Aragonés);
la Trocha Real del Puerto de Candeleda (Castilla y león); los caminos de
la Serra de la Tramuntana (Islas Baleares); los caminos carreteros, de
herradura, sendas y veredas de la isla de Gran Canaria; los caminos de
servicio de tres importantes canales castellanos (Canales de Castilla y
del Henares y Real Acequia del Jarama); y el Camino de Santiago.
Respecto a las plataformas de ferrocarril en desuso el
libro enumera y describe un cierto número de ellas, con el objeto de
mostrar el interés y potencialidades de los 5.764 kilómetros de líneas
férreas en desuso que existen, junto con sus 954 estaciones y apeaderos,
501 túneles y 1.070 puentes y viaductos.
Por último, se dedica un extenso capítulo a las vías
pecuarias, centrándonos en informar al lector de la variedad de nombres y
anchos que tienen éstas en las distintas Comunidades Autónomas, aspecto
bastante desconocido por el gran público. Así, y mientras que en los
territorios pertenecientes a la antigua Corona de Castilla (León,
Andalucía, Extremadura y Castilla) y en la actual Comunidad Foral
Navarra, los anchos de las vías pecuarias están muy reglados, en los
territorios que formaron parte de la Corona de Aragón (Aragón, Cataluña y
País Valenciano), no hay uniformidad en las medidas. En estos
territorios no existe la precisa definición castellana y navarra sobre
anchuras, aunque se observa una tendencia a establecer medidas en torno a
los 20 y los 40 m, asimilables a las veredas y cordeles de Castilla.
Además, se distinguen las vías de más importancia, de uso
presumiblemente trashumante, añadiendo los calificativos de mayor (para
el caso de los ligallos) y de real (para pasos y assagadors).
| CORONA DE CASTILLA | COMUNIDAD FORAL NAVARRA | ||
| Nombre | Ancho | Ancho | Nombre |
| Cañada | 75,22 m | 40 m | Cañada |
| Cordel | 37,61 m | 30 m | Traviesa |
| Vereda | 29,89 m | 15 m | Pasada |
| Colada | Variable | 15 m | Ramal |
| Descansadero | Variable | Variable | Reposadero |
Y para que no piense el lector que los únicos caminos
ganaderos que existen son las vías pecuarias, el Manual hace mención de
los de Asturias, las Derecheras de Cantabria, las sendas ganaderas de
Gran Canaria y los caminos ganaderos del País Vasco.
Comunicación, ocio y conservación
Algunos lectores se preguntarán el por qué de este
esfuerzo por defender los caminos tradicionales de carácter público y
las servidumbres de ríos y costas, y si éstos sirven para algo. El por
qué nos empeñamos en defender su existencia, cuando su función original
ha desaparecido o disminuido. Es ésta una postura romántica, egoísta, o
es que realmente el interés de caminos y servidumbres públicas aconseja
su prudente cuidado y gestión.
En el Manual se demuestra que los caminos tradicionales
siguen siendo uno de los soportes básicos para las comunicaciones del
mundo rural, para poder transitar de otra forma (sin coche) por el
territorio, constituyen espacios para el desarrollo de un importante
número de actividades económicas vinculadas al sector primario (empresas
ganaderas y agrícolas que necesitan los caminos para mover su ganado,
acceder a sus predios de labor, etc.) y de servicios (excursiones a pie,
en bicicleta y a caballo). En el caso de las servidumbres públicas, su
existencia permite la libertad de movimientos de los ciudadanos y
ciudadanas hacia las riberas de los ríos y a los espacios costeros, en
el marco de los usos que se permiten en sus respectivas leyes.
Pero vamos a profundizar un poco más en los usos, porque
es aquí donde está la posibilidad de mejorar la situación de caminos y
servidumbres públicas. En primer lugar hay que señalar los usos
tradicionales como el movimiento de ganado, maquinaria agrícola,
aprovechamiento de frutos (palmitos, algarrobas, etc.); romerías, como
la de la Virgen del Rocío, en donde los romeros aprovechan tramos de
doce vías pecuarias de Sevilla y Huelva, la de la Virgen de La Alarilla,
en Fuentidueña de Tajo (Madrid), que utiliza 5 km de la Cañada Real
Soriana, o la bajada de la rama desde el Valle de Tamadaba hasta Agaete
(Gran Canaria), utilizando el camino que une Tamadaba-San Pedro y Los
Berrazales, relacionado con el ancestral rito de origen aborigen de las
harimaguadas.
Dentro de este primer bloque de usos no podemos olvidar
los vinculados a las labores de vigilancia de agentes forestales y
ambientales, y policías de todo tipo, y cuando se trata de los caminos
de acequias y canales, las de los servicios de vigilancia y cuidado de
estas infraestructuras hidráulicas.
Un segundo bloque de usos está relacionado con el ocio y
recreo, que son los que con mayor intensidad se están desarrollando hoy
día en los caminos tradicionales, y que se centran en paseos por la
naturaleza, senderismo, cicloturismo, cabalgada, interpretación del
paisaje. Usos que, incluso, se regulan desde legislaciones específicas
como las de vías pecuarias (Ley 3/95, de 23 de marzo y Ley 8/1998, de 15
de junio de la Comunidad madrileña) o de espacios naturales (Ley 8/1991
de 10 de mayo de espacios naturales de Castilla y León), por poner
algunos ejemplos.
Un dato importante con relación a este bloque de usos es
que en septiembre de 1999 20.000 km de Senderos de Gran Recorrido (GR)
habían sido señalizados ya en Estado español, apoyándose en caminos
tradicionales, caso del GR-13, Cañada Real de los Roncaleses (Navarra);
GR-10, Cañada Segoviana, y GR-124, la Senda Real (Comunidad Castellana
de Madrid, promovido por Ecologistas en Acción); GR-41, Vereda del
Vaquerizo (Huelva); GR-89, caminos de sirga del Canal de Castilla; etc.
Para finalizar este bloque de usos no podemos dejar de
mencionar las plataformas de ferrocarril en desuso que por su escasa
pendiente (no superior al 3%) permiten que no sólo los senderistas,
cicloturistas y los amantes de los équidos desarrollen sus actividades,
sino que los minusválidos físicos puedan ir con sus sillas de ruedas y
gozar del entorno por donde discurren estos soportes.
El tercer y último bloque de usos está relacionado con
la conservación y gestión del medio natural. Hemos de tener en cuenta
que algunos caminos sirven de franjas de conexión entre el mundo urbano y
el medio rural; otros cumplen la función de corredores biológicos entre
enclaves naturales, y cuando circundan el perímetro de espacios
naturales se comportan como franjas de amortiguación de impactos. Estos
usos, que son más propios de las vías pecuarias por su considerable
anchura, se encuentran regulados en normativas relativas al medio
natural, Ley de Espacios Naturales Protegidos del País Valenciano, o de
vías pecuarias, Ley 8/1998, de 15 de julio de la Comunidad de Madrid y
Ley 3/95, de 23 de marzo (estatal).
Siguiendo con este grupo de usos no podemos olvidar que
muchos caminos tradicionales discurren paralelos a cursos de agua, por
lo que el dominio público-hidráulico y su servidumbre, así como el
camino, se superponen o discurren juntos, creándose franjas de suelo
público de gran interés para la mejora de los ecosistemas de ribera. Los
caminos tradicionales también pueden contribuir al incremento de la
cubierta vegetal si se potenciara su reforestación (uso regulado en las
normativas relativas a vías pecuarias), siempre y cuando no se generen
tensiones con el uso principal de éstos.
En ocasiones lo que interesa es que se mantenga la
vegetación natural que se ha desarrollado sobre el camino tradicional,
ya que ésta puede constituir el último reducto de vegetación autóctona,
tratarse de especies vegetales singulares, servir de hábitat para la
fauna, y en zonas de caza comportarse como refugios para la fauna
cinegética. De hecho el Catálogo Valenciano de vías pecuarias de interés
natural incluye algunos de estos caminos pastoriles, por albergar
árboles singulares o microrreservas de flora, caso de la vía pecuaria
que discurre por las lomas del Cap de Les Hortes (Alicante). Otro
ejemplo lo tenemos en el sur de Castilla, donde la Junta de Comunidades
de Castilla-La Mancha ha procedido a realizar un cerramiento de la única
población conocida del jaguarzo Helianthemum polygonoides, la cual se
encuentra en una vía pecuaria albacetense que discurre por el Saladar de
Cordovilla.
Por último, señalar las servidumbres ligadas a las
costas y ríos, las cuales combinan las tres tipologías de usos a los que
nos hemos referido, ya que nos permiten acceder a estas masas de agua
para, como ya hemos indicado, bañarnos, pescar, pasear, contemplar la
naturaleza, labores de vigilancia, salvamento, etc.
Nuevos usos
Pese a los problemas que poseen los caminos
tradicionales y los dominios/servidumbres públicas, existen numerosas
iniciativas de particulares, organizaciones no gubernamentales, así como
de las administraciones públicas, que tratan de buscar soluciones y dar
nuevos usos a los caminos para asegurar una protección más eficaz de
éstos. En el Manual hemos seleccionado algunas de ellas, aportando datos
del por qué de la iniciativa, quién la lidera, las Administraciones
públicas, particulares y organizaciones no gubernamentales involucradas,
las inversiones que genera, así como el empleo estable o temporal que
crean, para que veamos con claridad que los caminos tradicionales están
generando riqueza, y creando empleo y empresas.
Las iniciativas vinculadas con las Administraciones
públicas están relacionadas con la aprobación de normativas, de las que
ya hemos dado cumplida cuenta; la elaboración de inventarios (Hellín,
1998 –Albacete–) y planes de recuperación de caminos (Regis –Gran
Canaria–, El Camino de El Cid –potenciado por las ocho provincias por
las que discurren los 947 km de la ruta que llevó a este castellano a su
exilio en Valencia–); recuperación de calzadas romanas que a su vez son
caminos o vías pecuarias (vía romana nº XXIV –Galapagar/La Fuenfría,
Madrid–, que se apoya en el Camino Viejo de El Escorial y la Cañada del
Toril); recuperación de los caminos que sirven de soporte al Camino de
Santiago; etc.
Con relación a las plataformas de ferrocarril en desuso
destaca el proyecto Vías Verdes del Ministerio de Medio Ambiente, que
comenzó su andadura en 1992 y cuyo objetivo es la conversión de estas
plataformas en soportes para el uso recreativo. De 1992 a 1998 se han
acondicionado, al menos parcialmente, 13 plataformas y otras 10 estaban
en periodo de ejecución, con una inversión cercana a los 3.200 millones
de pesetas y 450 kilómetros recuperados. Desde octubre de 1998 hasta
junio de 1999 se estaban acondicionando otros 100 km, con un presupuesto
de más de 600 millones de pesetas.
Por lo que a las vías pecuarias se refiere hay que
mencionar el proyecto de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha
para aprovechar turísticamente 207 km de la Cañada Real de Los Chorros a
su paso por 25 municipios de la provincia de Cuenca. En la de Castilla y
León se está procediendo al inventario de tres tipos de corredores
ecológicos, vías pecuarias, riberas y montes de utilidad pública,
mientras que en la Comunidad Castellana de Madrid, el gobierno autónomo
ha procedido a la eliminación de 200 ocupaciones ilegales existentes en
la Cañada del arroyo Tejada (Colmenar Viejo) y a la elaboración de un
Plan de Actuación de Vías Pecuarias (1997).
La defensa del dominio público hidráulico y costero, y
sus servidumbres asociadas, la tiene encomendada el Ministerio de Medio
Ambiente, una de cuyas tareas principales es la de deslindar ambos
dominios, lo que permite discernir con claridad sus servidumbres
públicas (hidráulica y de tránsito y acceso al mar).
En el grupo de iniciativas de organizaciones no
gubernamentales hay que destacar el proyecto Eurovelo, de la Federación
de Ciclistas Europeos, con el respaldo de la Comisión Europea, De Frie
Fugle y Sustrans. El proyecto trata de crear una red transeuropea de
grandes rutas ciclistas que en territorio español se apoyará en
plataformas de ferrocarril en desuso, vías pecuarias, caminos de
servicio de canales, etc. Otra iniciativa, El Camino de España,
promovida por la Asociación de los Caminos Históricos de España, con
sede en Logroño (La Rioja), trata de crear un itinerario cultural,
histórico, turístico y deportivo entre Asturias y Granada, apoyado en
caminos tradicionales.
Por lo que respecta a los grupos ecologistas y
conservacionistas, así como asociaciones de defensa de las vías
pecuarias y de la ganadería extensiva, destacan las numerosas marchas
reivindicativas en defensa de caminos y dominios públicos hidráulico y
costero y sus servidumbres, denuncias de ocupaciones ilegales, juicios,
participación en los procesos de información pública de deslindes y
concesión de ocupaciones, y elaboración de publicaciones divulgativas.
En este sentido hay que destacar la Queja presentada en
1992 por Ecologistas en Acción ante el Defensor del Pueblo del Estado
español, por el mal estado en que se encuentran las vías pecuarias, y el
recién firmado convenio entre la Associació d´Amics dels Camins
Ramaders con la Diputación de Barcelona (junio de 1999), para realizar
el inventario y descripción de la red de vías pecuarias en la región
metropolitana de Barcelona, como red de conectadores ecológicos entre
los espacios naturales incluidos en el proyecto Anillo Verde.
Por último no podemos olvidarnos del proyecto 2001, del
Fondo Patrimonio Natural Europeo-Fundación 2001-Global Nature, que
durante varios años ha estado movilizando un rebaño de ovejas merinas
por las vías pecuarias del occidente peninsular, pasando por la ciudad
de Madrid, lo que ha dado un fuerte impulso a la recuperación de los
caminos pastoriles en todo el Estado. Otra asociación vinculada a la
defensa de las vías pecuarias, el Concejo de la Mesta, ha recogido la
antorcha del proyecto 2001 para seguir movilizando cabañas de ganado
trashumante, una de las cuales sigue pasando por la villa de Madrid,
allá por el mes de octubre.
Esperamos que la información e ideas aportadas en el
Manual, ayuden a las amigas y amigos de caminos y servidumbres públicas a
defenderlos mejor, y estimule a los indecisos a involucrarse en la
defensa de este interesante y necesario patrimonio público.
Hilario Villalvilla es miembro de Ecologistas en Acción. El Ecologista nº22
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Marco jurídico de los caminos
Un aspecto que muy cuidado en el Manual es el referido
al marco jurídico de caminos y servidumbres, al objeto de que los
ciudadanos conozcan la legislación que les afecta. En primer lugar hay
que señalar que la mayor parte de los Estatutos de Autonomía de las
Comunidades Autónomas del Estado, en el título relativo a las
competencias, hacen mención expresa a los caminos públicos,
estableciendo con precisión que esta materia es competencia exclusiva de
cada Comunidad, siempre y cuando el itinerario de los mismos discurra
de forma íntegra por su territorio.
La regulación de los caminos públicos por parte de la
legislación autonómica es desigual, fragmentaria y dispersa,
encontrándose disposiciones en normas que regulan materias diversas: Ley
10/1994, de 4 de julio, de Ordenación del Territorio y Urbanismo de
Navarra; Ley 9/1990, de 28 de diciembre, de Carreteras y Caminos de
Castilla-La Mancha, y Decreto 162/95 de 24 de octubre sobre la libre
utilización de los caminos y vías de uso público en terrenos sometidos a
régimen cinegético especial; Ley 10/1998, de 9 de julio, de Patrimonio
Histórico de la Comunidad de Madrid, que protege a los caminos
históricos con más de cien años de antigüedad; en el País Valenciano la
Ley de Carreteras regula los caminos públicos aptos para el tráfico
rodado, integrando a éstos en el sistema viario, y creando una Red de
Caminos de Dominio Público, mientras que otros tipos de caminos públicos
se regulan en la legislación de Montes y de Espacios Naturales; etc.
En el caso concreto de los caminos vecinales, rurales,
pistas forestales en montes pertenecientes a entidades locales y de
concentración parcelaria (caminos locales), la gestión de los mismos es
competencia municipal, aunque basada en la legislación del Estado y de
las Comunidades Autónomas. Tres son los textos articulados que debemos
conocer: la Ley 7/1985, de 2 de abril, Reguladora de las Bases de
Régimen Local; el RDL 781/1986, de 18 de abril, por el que se aprueba el
Texto Refundido de Régimen Local; y el Reglamento de Bienes de las
Entidades Locales (RD 1372/1986, de 13 de junio).
También encontramos regulaciones de los usos de los
caminos en las normativas relativas a la circulación y práctica de
deportes con vehículos a motor en terrenos forestales y áreas de interés
natural, que tienen aprobadas algunas Comunidades Autónomas.
Las vías pecuarias cuentan con una legislación propia,
la Ley 3/95, de 23 de marzo, y sus desarrollos autonómicos: Decreto
143/1996, de 1 de octubre, de Extremadura (Reglamento); Ley Foral
19/1997, de 15 de diciembre, de Navarra; Decreto 3/1998, de 9 de enero,
de La Rioja (Reglamento); Ley 8/1998, de 15 de junio, de la Comunidad de
Madrid; y Decreto 155/1998, de 21 de julio de Andalucía (Reglamento).
No obstante lo anterior, no podemos olvidar que desde normativas
sectoriales relacionadas con la conservación de la naturaleza también se
establecen criterios protectores de las vías pecuarias, caso de la Ley
9/1999, de 26 de mayo, de Conservación de la Naturaleza de Castilla-La
Mancha; Ley 11/1994, de 27 de diciembre, de la Generalitat, de Espacios
naturales protegidos del País Valenciano; o de la Ley 9/1995, de 28 de
marzo, de Medidas de Política Territorial, Suelo y Urbanismo de la
Comunidad madrileña.
Los terrenos por donde discurren las plataformas de
ferrocarril en desuso, y sus inmuebles asociados, tienen su regulación
específica en los Reales Decretos 1480/1989, relativo a RENFE, y
719/1990, relativo a FEVE, sobre realización del inventario y
clasificación jurídica de los bienes adscritos a estas compañías
ferroviarias.
Para finalizar estas breves pinceladas sobre
legislación, hay que señalar que el dominio público hidráulico y el
marítimo-terreste, con sus servidumbres asociadas, están tutelados en la
Ley 29/1985, de 2 de agosto, de Aguas, y la Ley 22/1988, de 28 de
julio, de Costas.














